Fundaciones y fideicomisos en Malta

Malta ofrece una mezcla única de elementos de derecho civil y “common law” que se entrelazan en un sistema distintivamente híbrido. Antes de la aprobación de la Trusts and Trustees Act (Ley en materia de fideicomisos y administradores fiduciarios) del 2004, los fideicomisos eran, en cierto modo, considerados como un anatema para el sistema jurídico nacional, así como lo es ahora en otros países regidos por el tradicional derecho civil. Desde el 2004, sin embargo, la industria de los fideicomisos en Malta ha cobrado impulso, con el incremento del valor de los beneficios comerciales y del derecho privado, finalmente considerados factores importantes para estimular aún más el crecimiento financiero. Un enriquecimiento adicional del ordenamiento jurídico de Malta llegó en el 2007 con la promulgación de una legislación global que regula las fundaciones, tanto en ámbito público como privado.

Una ley única sobre el fideicomiso

La legislación maltesa en materia de fideicomisos, basada en la Trust (Jersey) Law de 1984, permite la creación de fideicomisos con beneficiarios, fijos o discrecionales, así como la creación de fideicomisos con fines benéficos. Según lo dispuesto por la legislación maltesa no están permitidos fideicomisos con otras finalidades. Un fideicomiso puede ser establecido para operar inter vivos, es decir, mientras que los fundadores están vivos o, en alternativa, mortis causa, en el caso de que fallezca uno de los fundadores. De esta manera, el fideicomiso ofrece un instrumento eficaz y flexible para la planificación del patrimonio. A lo largo de los años, este instrumento ha ofrecido soluciones a una amplia gama de situaciones en las que los institutos tradicionales del derecho civil carecían de soluciones aptas para responder a situaciones particulares. La redacción y preparación del fideicomiso se realizan sobre medida para satisfacer las necesidades particulares del caso en cuestión, pero de cualquier manera, el fideicomiso ofrece las siguientes ventajas inherentes al instituto de fideicomiso mismo, en particular:

  • La compensación de activos constituidos en fideicomiso.

  • Las responsabilidades fiduciarias del fideicomisario.

  • La adquisición de derechos patrimoniales aplicables a los beneficiarios.

Los fideicomisos malteses pueden ser privados o comerciales y, en cualquiera de los casos, involucran una persona (el “fideicomisario”) que detenta la propiedad en el interés de otros. El punto fundamental del fideicomiso es que la propiedad fiduciaria es asignada al fideicomisario. Un Protector puede ser designado por el fideicomitente para ejercer la supervisión y el fideicomitente puede comunicarse mediante “cartas de deseos” con el fideicomisario para mantener un canal de comunicación entre todas las partes interesadas. La legislación maltesa prevé la regulación detallada de la institución de fideicomiso, así como determina, bajo el aspecto legislativo, las obligaciones fiduciarias que definen las relaciones en el contexto del fideicomiso.

Los fideicomisos privados se ocupan de los intereses de sujetos privados, inter vivos o mortis causa. Son establecidos en contextos familiares y están hechos a la medida para adaptarse a configuraciones particulares. En la planificación del patrimonio, el fideicomiso es capaz de ser modelado de acuerdo a las situaciones particulares, con soluciones dinámicas posibles en la medida en que se combinan disposiciones inter vivos y mortis causa, permitiendo al fideicomitente establecer la planificación completa de su patrimonio. Para la creación de fideicomisos privados, los fideicomisarios pueden ser miembros de la familia del fideicomitente o, en alternativa, fideicomisarios profesionales debidamente autorizados por el regulador de servicios financieros de Malta.

Por otra parte, los fideicomisos comerciales, que van desde los fideicomisos de garantía, que pueden operar conjuntamente con la elaborada ley privada sobre las garantías existentes en Malta, a los fideicomisos utilizados en la creación de instituciones de inversión colectivas, hasta los fideicomisos utilizados en el contexto de la oferta de valores. En el caso de fideicomisos comerciales se permite un grado más amplio de libertad y flexibilidad del fideicomiso en la medida en que los términos del mismo están determinados en la escritura de fideicomiso ad hoc que refleja el acuerdo contractual entre las partes, mientras que, al mismo tiempo, hace hincapié en la seguridad y la certeza que se requieren en el ámbito comercial. La regulación de los fideicomisos comerciales es especializada y conoce las necesidades del mundo comercial, por esto ha contribuido a la proliferación de fideicomisos en este sector. Los fideicomisarios profesionales son fundamentales para el funcionamiento de los fideicomisos comerciales ya que combinan los beneficios del fideicomiso con la conveniencia comercial para obtener el máximo beneficio de las partes en las transacciones.

Fundaciones en Malta

Las fundaciones han existido en el ordenamiento jurídico de Malta desde tiempos inmemoriales, siendo típicas del sistema basado en el derecho civil. En 2007, al elaborarse la ley relativa a las fundaciones, se añadió un Segundo Anexo al Código Civil de Malta. Una fundación es definida como una organización consistente en un patrimonio constituido por el fundador y cuyos bienes son destinados al alcance de un objetivo que puede ser para el beneficio de una persona determinada o de una clase de personas (las llamadas “fundaciones privadas”) o para el cumplimiento de un propósito específico (beneficencia, filantrópico u otras finalidades sociales o sin fines de lucro – las llamadas “fundaciones con finalidad”).

Como regla general, una fundación no puede ser constituida para cumplir un fin comercial, si bien la ley maltesa permita las siguientes excepciones:

  • Una fundación puede ser el propietario pasivo de la propiedad comercial o un accionariado en una empresa con fines de lucro, de una franquicia, de una marca o de un activo que produce ingresos, así como de un buque;

  • La fundación debe operar como vehículo para fines de inversión colectiva y emitir participaciones para sus mismos inversores con el fin de la tenencia pasiva de un fondo común de activos;

  • La fundación puede ser empleada como vehículo para fines de titulización.

La legislación maltesa requiere que una fundación sea constituida por escrito, mediante escritura pública en el caso de fundaciones inter vivos o, si se quiere operar mortis causa, por medio de un testamento publicado conforme a las disposiciones de la legislación de Malta.

Una vez que la fundación está inscrita en el Registro de Personas Jurídicas, ésta está dotada de personalidad jurídica independiente y se beneficia también con el concepto de responsabilidad limitada que, a menudo, es más asociada con la legislación mercantil. El fundador que constituye la fundación debe nombrar uno o más administradores que se encargarán de la gestión y salvaguardia del patrimonio. También debe ser designado un consejo de supervisión que vigile las acciones de los administradores.

La decisión de constituir un fideicomiso o una fundación debe siempre basarse en una valoración minuciosa de las características del instituto elegido, según sea el caso. En el proponer fideicomisos, situación típica de las jurisdicciones que se basan en la “common law”, así como fundaciones, típicas de las jurisdicciones que se basan en el derecho civil, el sistema jurídico de Malta se enorgullece de poder ofrecer una gran gama de alternativas para los inversionistas.

Family office y gobernanza

La reestructuración del patrimonio familiar se ha convertido en una de las áreas de especialización de los profesionales del sector de servicios financieros y Malta, con su creciente reputación como centro interdisciplinario de servicios financieros, se está afirmando como una jurisdicción atractiva en materia de gobernanza de empresas familiares. Los profesionales de servicios financieros en Malta se ocupan de los clientes y de sus futuras generaciones gracias a la riqueza de institutos legales disponibles, tanto en la legislación nacional, como a través de la adopción de soluciones adecuadas en las relativas jurisdicciones. Cuestiones tales como la estructuración de los activos fijos, la transferencia de los bienes familiares, la planificación de la sucesión y la protección de la riqueza, son consideradas en una prospectiva global para poder idear una estructura de gobernanza eficaz. Esto es el resultado obtenido con la adopción de soluciones hechas a la medida: holdings, fideicomisos, fundaciones, fondos de inversión, servicios de domicilio social, directivos de empresas y de una amplia variedad de otras opciones disponibles en el sólido régimen jurídico de Malta.

 

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